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“Ya no sé qué hacer con su inseguridad…”

Hola, llevo saliendo con mi novio tres años y ya no sé qué hacer con su inseguridad. Piensa que no es lo suficiente para mí, que me cansaré de él o le dejaré por otro. Yo intento ser paciente, le digo que es el único con el que quiero estar, trato de que esté tranquilo cuando quedo con mis amigos diciéndole dónde voy a estar y estando pendiente de si me llama o me escribe para que no se preocupe o piense mal, pero le sigue pasando. Últimamente tengo mucha ansiedad, me agobia hacer planes con mis amigos porque sé que va a generar problemas entre nosotros. ¿Hay alguna forma en que pueda hacerle comprender que no le voy a dejar por otro? Gracias. Hola, por tus palabras entendemos lo difícil que debe estar siendo para ti convivir con la inseguridad de tu novio. Nos planteas si hay algo que puedas hacer tú para que se sienta seguro, y tú misma nos dices que has intentado explicarle que quieres estar con él pero como bien describes, esto no es suficiente para calmar su angustia. Entendemos tu deseo de hacerle sentir seguro contigo; sin embargo, esta inseguridad es una sensación más compleja que necesita de un trabajo personal por su parte, en el que analizar cómo se ve a sí mismo y qué espera en las relaciones con los demás. Al leerte nos surge una pregunta, ¿cómo te sientes tú en la relación? A veces, cuando vemos a alguien a quien queremos sufrir, podemos tener el deseo de intentar evitar que lo pase mal, llegando a desconectarnos de cómo nos estamos...

Algunas claves sobre la autoestima

Una de las preocupaciones habituales de las personas que vienen a psicoterapia es que tienen una baja autoestima, y esto es un problema para ellas no sólo porque no se sienten satisfechas consigo mismas, sino porque tiene una serie de importantes repercusiones en su forma de relacionarse y en su calidad de vida. La autoestima es el modo que tenemos de aceptarnos, querernos, respetarnos y cuidarnos. Está muy relacionada con el autoconcepto, es decir, con las ideas que tenemos sobre nosotros mismos. Para pensar sobre la autoestima y cómo lograr mejorarla, tenemos que preguntarnos, ¿dónde se forma?, ¿cuál es su origen? Hoy sabemos que las ideas que tenemos sobre nosotros mismos, no son muy diferentes de otros aprendizajes que hacemos sobre el mundo. En nuestros primeros años, que incluyen la infancia y adolescencia, nos relacionamos con personas que son significativas para nosotros (madres, padres, otros familiares y amigos) y captamos cómo nos miran, qué mensajes nos lanzan, cómo se comportan con nosotros o cuáles son sus respuestas emocionales cuando están con nosotros… Y de esta forma, interiorizamos y hacemos propias esas ideas sobre nosotros mismos que con su comportamiento en relación nos transmiten: soy alguien con quien es divertido estar, alguien aburrido, una persona que genera sensaciones positivas o alguien molesto cuya compañía produce tristeza o enfado. Todas estas ideas configuran cómo nos vemos, qué pensamos que podemos lograr hacer y qué esperamos que ocurra en nuestras relaciones sociales; serán la base sobre la que construyamos nuestra autoestima. Pero, ¿qué ocurre si en esa etapa sensible en la que se dibujan los primeros trazos de nuestra autoestima estuvimos con personas...

“Me siento desbordado…”

Buenas tardes, soy un chico de 24 años y escribo porque llevo un tiempo pasándolo bastante mal. Creo que quiero dejar mi carrera porque me está ahogando, pero no sé cómo hacerlo. Desde siempre se me ha dado bien estudiar, aunque no le dedicaba mucho esfuerzo las cosas se me quedaban con facilidad. En el instituto, mis amigos me pedían que les diera clases con las asignaturas que no entendían y todo el mundo esperaba que hiciera una carrera difícil y que tuviera mucho éxito en la vida. Desde hace seis años estoy estudiando matemáticas y cada vez me gusta menos mi carrera. No consigo aprobar las asignaturas y las épocas de exámenes lo único que quiero es salir corriendo. He pensado en cambiar de carrera pero no sé qué hacer, mis padres me dicen que cómo voy a tirar tantos años a la basura y que si me esfuerzo no tengo por qué fracasar. Cada vez que lo pienso me siento desbordado, al límite y no consigo que la sensación de agobio se vaya con facilidad. Gracias por atenderme. Hola, entendemos lo duro que debe estar siendo sentirte tan mal, el hecho de que hayas decidido escribirnos refleja una enorme fortaleza, a la que puedes agarrarte para resolver lo que te ocurre. Por lo que nos cuentas, a lo largo de tu vida has sentido que se esperaba de ti que tuvieras muy buenos resultados académicos; nos preguntamos ¿cómo te sientes ante esta expectativa de los otros? A veces, cuando sentimos que las personas que son importantes para nosotros esperan algo de nosotros, podemos temer perder algo de...

¿Sabemos escuchar?

Dice una frase de Epícteto que “tenemos dos orejas y una boca para que podamos escuchar el doble de lo que hablamos”. Sin embargo, a menudo estamos más entrenados en el arte de la oratoria que en el de la escucha, por lo que relegamos esta parte tan importante de la comunicación. En este post vamos a hablar sobre la escucha activa. Este término fue acuñado por Carl Rogers para hablar de un modo de escucha en el que hacemos sentir a nuestro interlocutor que estamos recibiendo lo que nos transmite. En la escucha activa no sólo oímos, sino que captamos el mensaje que nos llega con toda su complejidad, tanto su contenido como las emociones, intenciones y pensamientos que subyacen. Además, expresamos que estamos participando de la comunicación desde este rol de escucha, transmitiendo a quien nos habla que estamos recibiendo y comprendiendo lo que nos dice. Para escuchar de forma activa, tenemos que centrar la atención en nuestro interlocutor y no solo en nuestros pensamientos sobre lo que vamos a responder; necesitamos poner en práctica nuestra empatía para comprender a la otra persona. El valor que le damos a menudo en nuestra sociedad al “hacer” nos puede desconectar de esta capacidad de actuar de otro modo, más discreto, menos visible, estar presentes interviniendo en la conversación desde este lugar menos protagonista, el de la escucha. ¿Cómo podemos ejercer una escucha activa? No hay recetas infalibles, como en todo, cada persona tiene un estilo diferente; la clave está en prestar atención a lo que nuestro interlocutor nos comunica tanto a nivel verbal como no verbal y expresar que...