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¿Qué es la mentalización?

“Ayer Ana pasó el día sin apenas mirarme ni dirigirme la palabra. Al principio, su forma de comportarse me molestó mucho y me llegó a enfadar, ¡yo no había hecho nada para que me tratara de esa forma! Suelo pensar que cuando alguien está mal es porque yo he hecho algo malo. Después, empecé a recordar otras veces en las que se había puesto de esa manera; creo que es su forma de reaccionar cuando algo le preocupa. Al final del día, me acerqué a ella y le pregunté cómo se encontraba, entonces me explicó que tenía un problema en el trabajo que no sabía cómo resolver”. La mentalización es una capacidad que nos permite interpretar el comportamiento de los demás y también el nuestro en función de estados mentales, es decir, de pensamientos, creencias, deseos, motivaciones, sentimientos y otros contenidos de la mente. Esta capacidad es esencial para que nuestras relaciones con los demás sean satisfactorias, y también nos sirve para regular nuestras emociones y conductas; su dimensión autorreflexiva nos permite conocer nuestros pensamientos y sentimientos, entender qué los motiva y a qué otros componentes de nuestra vida mental se encuentran ligados. Existen cuatro áreas importantes para desarrollar la mentalización: Conocer la naturaleza de los estados mentales para comprender que éstos son representaciones subjetivas del mundo en nuestra mente, y no se corresponden de forma exacta con la realidad. Construir un modelo de la mente de las otras personas, con estados mentales diferenciados de los propios y un funcionamiento complejo. Gracias a este modelo, podemos predecir y explicar a través de inferencias el comportamiento de los demás. Del...

“No entiendo por qué me cuesta tener pareja…”

Buenas tardes, soy una mujer muy extrovertida, me encanta relacionarme con la gente. He viajado mucho sola y en todos los lugares donde he estado siempre he conocido personas con las que mantengo contacto, incluso una amistad. Considero que tengo una red social muy amplia, sin embargo no entiendo por qué me cuesta tener pareja. He estado con varias personas pero la relación nunca dura más de unos meses, suele ocurrir que me voy distanciando hasta que la relación termina. No llego a comprender por qué tengo tanta facilidad para relacionarme socialmente y no para tener una pareja estable. Gracias por su tiempo. Hola, por lo que nos dices tienes facilidad para relacionarte y mantener vínculos con las personas, sin embargo esto no te ocurre cuando se trata de una relación de pareja. Vemos en tu palabras un deseo de tener una relación de pareja, sin embargo, parece que cuando las has tenido ha habido por tu parte alguna resistencia a mantenerlas, sería bueno pensar en este deseo ambivalente. Cada persona, en función de sus vivencias, va construyendo una idea de lo que significa estar en una relación; para algunas personas implica cercanía emocional y física, compañía, afecto, y para otras supone una pérdida de autonomía, riesgo de caer en una situación de dependencia, es decir, la idea de la pareja y las expectativas sobre este modelo de relación son subjetivas. Este significado subjetivo que le damos influye en nuestra forma de relacionarnos. Dices que cuando estás con alguien un tiempo te vas distanciando, puedes plantearte una pregunta ¿cómo te has sentido cuando has estado en una relación de...

Los 4 estilos de apego

El apego es un vínculo emocional intenso que nos proporciona seguridad para desarrollarnos y sentirnos bien con nosotros mismos y en las relaciones interpersonales, por lo que podemos decir que se trata de una necesidad básica. Los primeros vínculos que tenemos en nuestra infancia, que a menudo se dan entre madres y padres e hijos/as, son especialmente importantes para configurar el estilo de apego, que influirá en cómo nos posicionamos ante las relaciones a lo largo de nuestra vida, con nuestra pareja, amigos, familia… A través de los lazos con nuestras figuras de apego, vamos interiorizando la sensación de sentirnos seguros, aprendiendo qué podemos esperar del contacto con los otros y construyendo la imagen que tenemos de nosotros mismos, por lo que es un elemento clave para nuestra autoestima. Existen cuatro estilos de apego, que dependen de la respuesta que se dio más habitualmente a nuestras necesidades cuando éramos niños/as: Apego seguro: Se desarrolla cuando vivimos cómo nuestras necesidades son atendidas por las personas que nos quieren. Si cuando un niño o niña llora porque tiene hambre o se encuentra molesto recibe la atención y consuelo de sus cuidadores, va aprendiendo que su malestar puede ser calmado. Con el tiempo irá desarrollando esta capacidad de aliviar su malestar y regularse emocionalmente sin necesidad de que estén presentes sus figuras de apego, ya que contará con una representación de las mismas que puede evocar. Este estilo de apego favorece una buena autoestima que le permitirá explorar el mundo con sensación de seguridad en sí mismo. Apego ansioso-ambivalente: Este estilo es el que desarrollamos cuando sentimos que nuestras necesidades son atendidas...