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El sentimiento de culpa

    Hoy vamos a hablar de una de las emociones que más aparecen en las consultas psicológicas: la culpa. Esta es una emoción secundaria, lo que quiere decir que no nacemos con ella, sino que se va desarrollando a través de nuestras experiencias y aprendizajes. Todas las emociones que sentimos cumplen una función. En el caso de la culpa, nos ayuda a actuar de un modo justo y responsable, acorde con nuestra ética y valores. La culpa es la encargada de avisarnos cuando estamos haciendo algo con lo que no nos identificamos. En este sentido nos permite tener una identidad propia y ajustar nuestros pensamientos, actitudes y comportamientos a ella. Sin embargo, hay ocasiones en las que la culpa puede llegar a suponer una carga en nuestra vida. Cuando los mandatos o exigencias a los que obedece son excesivos o nos hacen daño de algún modo, la culpa deja de servirnos para convertirse en una dificultad. En estos casos, es importante que podamos revisar cuales son las ideas que hemos internalizado y sobre las que se construye nuestra culpa, y qué función cumplen para nosotros. Algunas de las ideas más habituales de las que se alimenta un excesivo sentimiento de culpa son: “debo cumplir siempre con lo que se espera de mí”, “tengo que estar disponible para los demás antes que para mis propias necesidades”, “no puedo fallar”, “siempre debo aliviar y no causar sufrimiento a los otros”… Si crees que tienes un excesivo sentimiento de culpa, es recomendable que trates en una psicoterapia las ideas que has internalizado y que constituyen una parte de tu identidad, así...

“Me siento sobrepasada”

Hola, estoy pasando por una situación de mucho estrés y me gustaría aprender a llevarlo mejor. Hace cuatro años diagnosticaron a mi madre una demencia. Los primeros meses yo estaba bien, decidí reducir mi jornada para cuidarla porque pienso que es lo que debo hacer. Pero desde hace algo menos de un año me siento sobrepasada, muy nerviosa, no puedo dormir bien, tengo taquicardia, y a veces me enfado con ella y la trato mal sin darme cuenta. Me siento culpable por lo que me está pasando, ella ha dado todo por mí y yo no estoy siendo capaz de cuidarla como se merece. Espero que me podáis ayudar. Hola, imaginamos lo difícil que debe ser la situación por la que estás pasando. Entendemos tu deseo de cuidar a tu madre ahora que lo necesita. Nos dices que llevas varios años cuidándola, ¿compartes su cuidado con alguien?, ¿qué apoyos tienes? La tarea de cuidar a alguien puede llegar a convertirse en algo muy difícil de llevar para una persona sola. Es importante que puedas recibir apoyos que te permitan tener un espacio para ti misma. Nos dices que cuidar de tu madre es algo que debes hacer; y al leerlo nos surge una pregunta, ¿has vivido otras situaciones en las que hayas sentido que debías hacer algo por alguien que te ha sobrepasado? Algunas personas pueden internalizar la idea de que deben ser cuidadoras de aquellos a los que quieren, de manera que esto forma una parte de su identidad que les da valor. Cuando estar para los otros no deja espacio para cuidar de uno mismo, pueden surgir...

“No sé si me estoy preocupando demasiado, pero me gustaría sentirme mejor”

Hace tiempo que pienso en consultar a un psicólogo porque no me siento del todo bien pero no estoy segura de si lo necesito o estoy exagerando. Siempre he sido una persona muy activa y aparentemente feliz. En general, me van bien las cosas. Tengo un buen trabajo, un grupo de amigas con las que me lo paso bien y no puedo quejarme de nada en particular. Lo que ocurre es que a menudo cuando estoy sola, siento una sensación de vacío, como si nadie me conociera realmente. Creo que no me siento verdaderamente feliz, aunque muestre lo contrario. No sé si me estoy preocupando demasiado, pero me gustaría sentirme mejor.   Hola, cada persona que decide consultar con un psicólogo lo hace por motivos muy diferentes, que dependen de sus experiencias y necesidades, pero suelen tener en común ese deseo que tú nos expresas de encontrarse mejor. Nos cuentas que a veces sientes como si nadie te conociera realmente, y hablas de una sensación de vacío cuando estás sola. Pensamos que sería bueno explorar esa sensación para conocerte mejor y entender qué sucede cuando te encuentras a solas contigo misma. Algunas personas, por sus circunstancias vitales, necesitan construir una imagen de sí mismas en los otros que les permita relacionarse de una forma que les haga sentir seguras, y sin embargo, al encontrarse en soledad no se identifican con ella. Sería positivo pensar si te está ocurriendo algo como esto y analizar los motivos por los que fue necesario para ti construir esa imagen, en tus propias palabras, aparentemente feliz. Has dado un paso muy importante al plantearte...

Escritura terapéutica

En este post vamos a hablar de una de las herramientas que tenemos disponibles para cuidar de nuestra salud psicológica y emocional: la escritura. Escribir para nosotros mismos es una buena forma de narrar aquello que nos preocupa o nos duele, reflexionar cuando tenemos que hacer una toma de decisiones, practicar cómo queremos comunicarnos y desahogarnos en situaciones difíciles. Hay algunas características de la escritura que la convierten en un ejercicio muy beneficioso: Al escribir, podemos expresar en privado aquello que sentimos, pensamos, fantaseamos…sin compartirlo con una mirada externa que juzgue la forma o el contenido de lo que nos contamos. Una vez hemos escrito podemos releerlo, ver cómo nos llega lo que hemos expresado, y dar paso a evocar nuevos pensamientos o emociones que nos ayudan a profundizar en nosotros mismos. Escribir implica dedicarnos un tiempo a solas, lejos de estímulos externos, por lo que nos ayuda a conectar con nosotros y cómo estamos en ese momento. Es una actividad sencilla, para la cual solo necesitamos un papel, un lápiz o bolígrafo, un ambiente tranquilo y algo de tiempo. Nos permite elegir el momento que sea más adecuado para nosotros, dependiendo de nuestros horarios, rutinas, etc. A través de la escritura podemos conocer mucho sobre nosotros mismos y poner claridad en nuestros contenidos mentales. Sin embargo, no sustituye la necesidad de comunicarnos con otra persona, especialmente cuando se trata de problemas o conflictos difíciles de elaborar. En estos casos, se hace imprescindible la presencia de otra persona con quien hayamos forjado un vínculo de confianza que nos acompañe en el proceso, conteniendo nuestras emociones y angustias, y facilitando la...

La ira, ¿cómo me relaciono con mis emociones?

En este post vamos a hablar sobre una de las emociones básicas del ser humano: la ira. Es una emoción muy poderosa que nos moviliza y permite poner límites cuando sentimos malestar. Solemos representarnos la ira como una emoción intensa, asociada al color rojo, ardiente y que en ocasiones puede llegar a ser peligrosa, explosiva o incontrolable. Como ocurre con el resto de emociones, la ira cumple una función importante y adaptativa, nos permite identificar que algo no nos hace sentir bien y poner un límite que nos protege. Pensemos en situaciones cotidianas que hacen despertar nuestra ira: cuando alguien nos habla de una forma inadecuada, si nos faltan al respeto, nos menosprecian o no se tienen en cuenta nuestras opiniones o necesidades… Gracias a la ira que sentimos podemos detectar que se está sobrepasando un límite necesario para preservar nuestro bienestar y emplear nuestros recursos personales para evitar que nos hagan daño. A lo largo de nuestra vida, y en especial en nuestros primeros años, internalizamos una serie de ideas sobre nosotros mismos y los demás que influyen en cómo vivimos nuestra ira. Algunas personas sienten que esta emoción domina sus actos cuando aparece, dejándolas sin capacidad de gestionarla y ocasionando muchos problemas, tanto a sí mismas como en sus relaciones con los demás. Otras, aprenden a silenciarla porque les despierta temor, angustia, o por otros motivos que dependen de sus experiencias, y por tanto les es difícil usarla para defenderse. Cuando esto ocurre, es importante que pensemos en profundidad qué hay bajo esta forma de vivir la ira que no nos hace bien. En una psicoterapia, podemos...