+34 636 662 714 / +34 620 467 441 info@intropsicoterapia.com

Problemas en las relaciones sociales

Las personas necesitamos tener relaciones con los otros para sentirnos bien e incluso para nuestra propia supervivencia, ya que somos seres sociales y vivimos en interrelación. Sin embargo, las relaciones con otras personas no siempre son fáciles. A veces podemos tener problemas para hacer nuevos amigos, sentirnos mal cuando estamos con gente o tener conflictos con aquellos que nos rodean. Si tenemos problemas en las relaciones sociales, el primer paso para buscar una solución es entender por qué nos sucede, y de esta forma poner en marcha los mecanismos necesarios para empezar a disfrutar de relaciones más satisfactorias.   Cómo podemos mejorar nuestras relaciones sociales Para tener buenas relaciones es importante que desarrollemos una serie de habilidades sociales que nos ayuden a disfrutar de la compañía y contacto con otras personas. Estas habilidades forman parte del aprendizaje que hacemos en nuestra infancia, de la mano de nuestros cuidadores principales, y en la adolescencia, cuando empezamos a interactuar con nuestros iguales y a construir nuestra propia identidad. Las experiencias que hemos vivido influirán en cómo nos relacionamos, qué esperamos del contacto con las demás personas y cómo nos vemos a nosotros mismos en las interacciones con los otros. Todo ello afecta a nuestras habilidades sociales. Veamos cuales son: Capacidad de hacer una adecuada gestión y regulación emocional: las emociones son un poderoso indicador que nos permite saber qué necesitamos, cómo nos encontramos ante distintas circunstancias, nos ayudan a buscar lo que nos hace sentir bien, evitar lo que nos puede hacer daño o generar malestar o marcar los límites a los demás que necesitamos para cuidar de nosotros mismos. Cuando aprendemos...

¿Sabemos escuchar?

Dice una frase de Epícteto que “tenemos dos orejas y una boca para que podamos escuchar el doble de lo que hablamos”. Sin embargo, a menudo estamos más entrenados en el arte de la oratoria que en el de la escucha, por lo que relegamos esta parte tan importante de la comunicación. En este post vamos a hablar sobre la escucha activa. Este término fue acuñado por Carl Rogers para hablar de un modo de escucha en el que hacemos sentir a nuestro interlocutor que estamos recibiendo lo que nos transmite. En la escucha activa no sólo oímos, sino que captamos el mensaje que nos llega con toda su complejidad, tanto su contenido como las emociones, intenciones y pensamientos que subyacen. Además, expresamos que estamos participando de la comunicación desde este rol de escucha, transmitiendo a quien nos habla que estamos recibiendo y comprendiendo lo que nos dice. Para escuchar de forma activa, tenemos que centrar la atención en nuestro interlocutor y no solo en nuestros pensamientos sobre lo que vamos a responder; necesitamos poner en práctica nuestra empatía para comprender a la otra persona. El valor que le damos a menudo en nuestra sociedad al “hacer” nos puede desconectar de esta capacidad de actuar de otro modo, más discreto, menos visible, estar presentes interviniendo en la conversación desde este lugar menos protagonista, el de la escucha. ¿Cómo podemos ejercer una escucha activa? No hay recetas infalibles, como en todo, cada persona tiene un estilo diferente; la clave está en prestar atención a lo que nuestro interlocutor nos comunica tanto a nivel verbal como no verbal y expresar que...