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Violencia de género en la pareja

En nuestra sociedad, existen una serie de estereotipos sobre lo masculino y lo femenino que favorecen la vulnerabilidad de las mujeres a sufrir un tipo particular de violencia, que llamamos violencia de género. Ésta es la violencia ejercida sobre las mujeres por el hecho de serlo, con el objetivo de mantener un control o dominio sobre ellas, y que provoca importantes consecuencias tanto psicológicas como en su calidad de vida.

Existen distintos tipos de violencia de género:

  • Violencia física: son los actos que dañan la integridad física de la mujer que la sufre. Pueden ser golpes, empujones, agarrones, quemaduras…
  • Violencia psicológica: Aquella que produce un daño psicológico, ejercida a través de los insultos, desvalorizaciones, humillaciones, silencios…
  • Violencia sexual: es la que atenta contra la libertad sexual de la mujer, como forzar una relación sexual, manipular mediante coacción para llevar a cabo prácticas sexuales no deseadas, etc.
  • Violencia económica: la violencia económica se refiere a todos aquellos comportamientos que impidan a la mujer administrar sus recursos económicos con libertad, por ejemplo, controlando el dinero del que puede disponer.
  • Violencia ambiental: son todas las conductas que pueden generar control a través de un clima de agresividad que provoca miedo, como golpear puertas o paredes, romper objetos o conducir de forma temeraria.
  • Violencia social: consiste en favorecer el aislamiento social de la mujer a través del control de las personas con las que se relaciona.
  • Violencia vicaria: este tipo de violencia se basa en agredir a la mujer que la sufre a través de otras personas con las que tiene un vínculo emocional, como los/as hijos/as o animales de compañía.

Todos estos actos de maltrato pueden producir diferentes síntomas en las mujeres que los sufren, como daños en la autoestima, síntomas de ansiedad y depresión, confusión, miedos, problemas psicosomáticos, aislamiento, etc.

Ciclo de la violencia

En las relaciones de pareja, estas situaciones de violencia se suelen dar siguiendo un patrón cíclico que consta de varias etapas que se repiten:

  • Acumulación de tensión: es una fase en la que van apareciendo conflictos que generan cada vez más tensión en la pareja.
  • Estallido de la tensión: llegado un punto, se produce la agresión, que como decimos puede ser de diferentes tipos.
  • Luna de miel: después del estallido de la tensión, es frecuente que el agresor muestre su arrepentimiento. Se suelen dar promesas de cambio, muestras de afecto, y la pareja entra en una etapa de reconciliación.

Poco a poco, la fase de luna de miel va haciéndose cada vez más breve y menos frecuente, hasta que llega un punto en el que desaparece. Progresivamente la mujer va tratando de evitar, consciente o inconscientemente, las situaciones de tensión que en otras ocasiones vinieron seguidas del estallido, en un intento de controlar que éste no suceda y que su pareja cambie. Así, puede ir abandonando relaciones sociales, cambiando su modo de vestir o sus rutinas para apaciguar la tensión. Esta dinámica es la que mantiene la relación de pareja bajo el deseo ilusorio de que la situación en algún punto mejore.

Consecuencias en las mujeres que sufren violencia de género

La mujer que sufre violencia de género en su relación de pareja vive la experiencia de un profundo dolor asociado a una persona a la que quieren. La dinámica que se da en el ciclo de la violencia provoca un estado de confusión, sensación de incapacidad y desvalorización. Progresivamente va produciendo una herida narcisista que debilita su autoestima y la mantiene atrapada en la relación violenta. Además, puesto que la violencia suele aumentar progresivamente, aparece una cierta habituación por la que se tiende a normalizar y minimizar los comportamientos agresivos.

Los síntomas psicológicos que presentan pueden ser similares a los de alguien que ha vivido una experiencia traumática: miedo, hipervigilancia, reexperimentación de situaciones de violencia, apatía, tristeza, problemas para dormir… También pueden aparecer sentimientos de culpa, vergüenza o rabia.

Cómo tratamos la violencia de género

Las mujeres que sufren violencia de género en la pareja a menudo se plantean abandonar la relación. Sin embargo, la naturaleza del ciclo de la violencia y las situaciones vitales de muchas de ellas hacen muy complicado alejarse de su maltratador y construir una vida propia.

El trabajo psicoterapéutico se basa en facilitar a la mujer tener un espacio propio en el que poder expresarse, sentir y pensar sin ser juzgada. Es importante que se sienta cómoda y comprendida para poder ir analizando lo que ha vivido, reparando las heridas de la violencia a la que ha sobrevivido, desplegando sus propios recursos y pudiendo tomar las decisiones que necesite para encontrarse mejor.